Te escucho en podcast

El oído y la vista empiezan a estar empatados

Escucha lo que le sale de los huevos

Fue uno de los primeros grandes contenidos que podíamos encontrar en internet, sobre todo con la aparición del formato MP3. Más tarde, durante mucho tiempo, quedó postergado al olvido. Los aumentos de velocidad de nuestras conexiones y principalmente, por el nacimiento del monstruo You Tube, causaron que el formato estuviera en un último escalón. El video se puso de moda, el audio no era emocionante. El futuro eran los contenidos en imagen en movimiento. Quien no hiciera video estaba muerto. Vloggers, youtubers, web-series, tutoriales… en definitiva, “el video es el rey” es la frase que todo gurú tenía en la boca todo el día.

Pero de pronto, aparecen las redes sociales. Nos volcamos en ellas y parece que no haya nada más en internet que Twitter, Facebook o Instagram. (Hay quien solo vive en Facebook y ha olvidado el resto. Si alguien no se lo comparte no se entera de nada más. Pero esto sería otro tema. Un triste tema.) Nos saturan, nos bombardean a información, contenidos rápidos de consumo (si un video dura más de 3 minutos ya no se ve) millones de tuits buenos, regulares y muchísimos más, malos o intranscendentes. Video, video, video y al video le añadimos video en tiempo real para que espiemos aún más las vidas de los demás. (Con tanta basura que generamos y que no interesa a nadie, a nadie más que no sea nuestro propio ego, tampoco es de extrañar que haya quien solo viva en Facebook. Su cabeza y su tiempo no da para más.)

¡No tenemos tiempo! Y esa es la clave del renacimiento del audio, del podcast.

No hace más de dos años que los gurús llevaban sus predicciones del futuro de los contenidos que mejor funcionarán hacia el audio. ¡Hola, otra vez! Increíble. ¿Estamos volviendo a los orígenes? Pues parece que sí. Y yo estoy encantado. Como hombre de radio, me alegra esta nueva posición de los contenidos. Actualmente, no hay ningún contenido nuevo que no contemple la posibilidad de llevarlo a podcast. Desde esta temporada, convierto cada mañana el audio de “Late Motiv” de Andreu Buenafuente (#o de Movistar+) a podcast y, lejos de parecer una tontería porque es un programa de televisión, el contenido se halla en el Top10 de iVoox o en el Top5 de iTunes. ¿Por qué? Porque, independientemente de que es un gran contenido y bueno, no tenemos tiempo. El audio no requiere de nuestra atención absoluta. Nos permite seguir con nuestras cosas sin tener que abandonar nada. Curiosamente, y al contrario que en video, los podcast más escuchados duran más de media hora. Sería un “por cinco minutos no me pongo”.

Todo esto, me ha llevado a investigar cómo sacarle provecho al “desterrado” audio y sobre todo a descubrir ese mundo lleno de gente que se lo curra y crea horas y horas de entretenimiento solo para mis oídos. Hay tres tipos de contenido en audio: el podcast puro, el que solo se hace para internet y no existe en ningún otro medio; el que viene de programas de radio; y el que se convierte desde otros medios como la televisión (programas, documentales, series…) o video. Como usuario normal, los pongo todos en el mismo saco.

Algunas de mis suscripciones más seguidas a podcasts, tanto en iVoox como en iTunes, son:

1—. “Nadie sabe nada”, mi podcast de cabecera. Andreu Buenafuente y Berto Romero hacen, a mi parecer, 3 excelentes contenidos de humor: un programa de radio buenísimo, un podcast espectacular y un video sublime. Exprimido al 100% para que lo consumas como más quieres. (Me permito la licencia de incrustar un video entre un texto dedicado al audio porque carezco de criterio, es así de sencillo.)

2—. “Las noches de Ortega” de Juan Carlos Ortega. El surrealismo hecho radio. Simula un programa nocturno de radio con llamadas de los oyentes o dedicado a temas de dudosa actualidad. Poco menos de media hora que siempre me sabe a poco.

3—. “Negra y criminal” de Mona León Siminiani. También es un programa de radio como los dos anteriores pero ya no de humor, sino de misterio, intriga… donde trata todo lo negro y todo lo criminal. Excelentes recreaciones de casos reales y contenidos que te dejan helado.

4—. “V, las cloacas del estado” y “El gran apagón”, por poner dos ejemplos de series de ficción. Son como las radionovelas de antes pero puestas al día y una calidad actoral excelente. La primera tiene como protagonista un investigador que recorre por los hechos más oscuros de los 40 años de democracia española. El segundo… bueno… una gran tormenta eléctrica deja Madrid a oscuras y nada es lo que parece.

5— “3 chanchitos” con Clara Grima, Alberto Márquez y Enrique Fernández Borja. ¿Pueden ser las matemáticas o la ciencia en general interesantes? No solo interesante sino que, además, divertida y amena.

6—. “El golpe”. A decir verdad, esta mañana mismo me he suscrito y aún no he escuchado nada pero como me ha venido por recomendación de alguien que más o menos escucha lo mismo que yo, creo que me gustará. Lo dejamos a la suerte y en suspense.

A partir de aquí hay decenas de podcast (“Mentes chocantes”, “El club del terror”, “La script”…) que poco a poco voy descubriendo hasta el punto de llenar mi vida (paseos, viajes en tren, horas de trabajo, horas de ocio delante del ordenador…) de audio. Música y gente hablándome.

Un buen canal para encontrar podcast a tu gusto se encuentra en Telegram: @EscuchaPod.

 


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