Sábado, 24 de enero de 2009 • 12:12h.
la chica del anuncio
En el andén subterráneo de la estación de Supernova no había nadie, excepto yo. Me encontraba justo en el centro, sentado pacientemente la llegada del siguiente tren. El luminoso con la cuenta atrás me decía que aún quedaban más de diez minutos para seguir perdiendo la mirada en un cartel publicitario que tenía justo enfrente, al otro lado de las vías en la pared del fondo. No me importaba. La enorme fotografía mostraba a una mujer en ropa interior, marca del anunciante, en una postura que invitaba a romperle las dos piezas de tela más que a felicitarla por la buena compra.

Cloc... cloc... cloc...

Un lejano ruido a mi derecha me desconcentró y olvidé mis dudas sobre cual sería el punto máximo de rotura que tendría la goma de aquellas bragas. Miré y escuché. Cloc... cloc... cloc... Un invidente caminaba hacia a mi blandiendo su largo bastón blanco de un lado a otro, como un péndulo, golpeando con su extremo el mármol del suelo.

Clac... clac... clac...

De sonido algo más tímido pero al mismo compás, a mi izquierda había nacido otro ruido. Giré la cabeza en esa dirección olvidando momentáneamente al invidente que venía por mi derecha y observé como otra persona, visiblemente ciega, se me acercaba.

Cloc, cloc... por la derecha. Clac... clac... por la izquierda. Un falso estéreo perfecto y diferenciado, pensé, como las grabaciones de los Beatles. Miré al frente de nuevo retomando mis reflexiones sobre la campaña publicitaria de la ropa interior preguntándome si el cierre del sujetador de la chica del anuncio saltaría con facilidad o se encasquillaría como suele ser habitual. Cuando el cloc-cloc y el clac-clac estuvieron tan presentes que ya se mezclaban y me recordaban al golpeteo que haría el cabezal de mi cama contra la pared una vez me hubiera deshecho de las prendas del anunciante y me hubiera quedado con lo que realmente vendía el póster, los dos invidentes entraron en mi campo visual. Uno por la derecha y otro por la izquierda, hasta encontrarse justo delante de mis narices... emborronando y destrozando toda mi relación con la chica desnuda.

Clic.

Un solo clic. Uno solo y se acabó el cloc-cloc y el clac-clac. Clic y nada más. Lo siguiente: el silencio. Comprobé como los dos invidentes seguían delante sin avanzar, se tambaleaban como sus bastones, de derecha a izquierda, al unísono. No serán tan ciegos, pensé, se habrán visto las sombras y ahora les pasa como a nosotros... que el uno por el otro y el otro por el uno, frente a frente, no saben para donde tirar para no darse de morros. Pero no, eran totalmente ciegos y eso deduje.
Miré al suelo y observé como las puntas de sus bastones se habían unido como si poseyeran un imán. No chocarían jamas entre ellos mientras las puntas de los bastones estuvieran unidas y no parecía que fueran a soltarse. Los extremos de los bastones blancos se habían enamorado y ya nada los separaría. Esa inesperada relación conducía a los invidentes a una desesperada búsqueda de un final en "la pared" con la que habían tropezado. Pero al igual que no existía ninguna pared, tampoco existiría esa hipotética esquina por la cual torcer.

Deduje que fue, ante la desesperación de no encontrar una salida al repentino obstáculo y sabedores de tener cerca un par de raíles, lo que les llevó a dar un par de vueltas sobre sí mismos en medio del andén. Por unos instantes, la escena parecía sacada de un baile regional. Incluso se me antojaron ser dos adultos armados con sendos palos jugando a darle a la piñata.
Acabaron por perder toda la orientación y todo el miedo a los raíles que amenazaban a sus lados porque los dos decidieron conjuntamente desplazarse lateralmente: el de la derecha a su derecha, el de la izquierda a su izquierda. Una coreografía sincronizada perfecta.

Si tras las vueltas sobre sí mismos se hubieran quedado de espaldas a mi y de espaldas a la vía, respectivamente, hubieran recorrido todo el andén en paralelo, de un extremo al otro y algún día, alguien, los hubiera parado, separado y orientado. Pero no. Lamentablemente habían quedado en perpendicular a las vías y su desplazamiento lateral fue el que los condujo a precipitarse al foso. Cayeron sin soltar sus bastones... y estos, sin despegar sus puntas.

El luminoso terminó su cuenta atrás y el cronómetro marcó cuatro redondos ceros. El tren entró en el andén ocultando definitivamente el cartel publicitario de la chica en ropa interior. Me levanté, abrí las puertas pulsando el botoncito en verde y entré en el vagón. Escuché las señales acústicas que alertan del cierre automático de las puertas y el convoy reanudó su marcha. Me senté dibujando en la mente la figura de la chica del anuncio deseando volver a encontrármela en cualquier otra parada.
Grapados como:  Te cuento 
Tags:  tren   publicidad   erótico 
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  • .:Marta:. • [  web  ] [  e-mail  ]
    Vaya, es buenísimo!!!!!
    has pensado hacer un corto con esta historia?

    La foto de la chica habría que hacerla y como guionista tendrías que dar el visto bueno...


    24.01.2009 / 13:53h.
  • supernova • [  e-mail  ]
    Hey... I'm flattered and honored, muy amable...

    Bonito relato romántico y surrealista. Me imagino a los dos ciegos reencontrándose en el más allá, ya capaces de ver, y encantados de conocerse!
    Nunca se sabe si que te arrolle un tren es algo bueno o es algo malo, verdad?

    Y por la chica del anuncio, tranquilo: seguro que podrás encontrártela en todos y cada uno de tus sueños.
    Que duermas bien.






    24.01.2009 / 13:56h.
  • LaMonster
    Que pena.... ciegos, mudos y manejados por sus bastones
    24.01.2009 / 14:15h.
  • 4Colors • [  web  ] [  e-mail  ]
    Marta: gracias... pero no pensé nada
    // a las 11 me puse a escribir, a las 12 lo acababa... no hay más tiempo para pensar //

    Supernova: :-)

    LaMonster: no eran mudos
    // pero quién es el tonto que se pone a hablar con una pared? //
    24.01.2009 / 18:19h.
  • Ari • [  web  ]
    Soy pesada //para que no me lleve el viento// pero esta entrada es un signo más que evidente de la necesidad de una presencia femenina en la vida de nuestro colorines.
    A ver, los sujetadores no se encasquillan tan frecuentemente. Eso será a)la falta de práctica; b)la falta de mañosidad.
    El relato en sí es cojonudo. Intriga, romanticismo, humor, tragedia... Sólo te ha faltado una cosa: que viniera una nave extraterrestre y los abdujera haciendo un CLÓN tras pasar el vagón, y tú lo vieras como una luz reflejada en el anuncio de la señorita.

    LaMonster: tienes razón.
    4Colors: no.
    Al menos podrían haber exclamado un "mecagüenla!" y la otra un "¿peroquecoñ?". Así se habrían dado cuenta de que no estaban bailando solos.
    24.01.2009 / 20:34h.
  • LaMonster
    Si, Ari.... a eso me refería (hay dias que me dá pereza hasta teclear)


    25.01.2009 / 09:52h.
  • Una Andaluza
    No te distraigas y búscalas de carne y hueso.

    -------
    Yo en este relato veo lo más ácido de ti.
    25.01.2009 / 11:39h.
  • 4Colors • [  web  ] [  e-mail  ]
    Si, claro... de poder decir podían haber dicho un montón de cosas pero entonces me echaban por tierra la historia
    // y como mando yo, se quedaron sin decir nada //

    Andaluza: te refieres a las aceitunas?
    // mu bien visto //
    25.01.2009 / 14:50h.
  • Una Andaluza
    4Colors, si es lo que te pone...pues vale, pero que las puedas morder y no solo mirar
    25.01.2009 / 15:02h.
  • Clicia • [  web  ] [  e-mail  ]
    (Vaya, pensaba que me había equivocado: donde está la típica alineación a la derecha??? y las "líneas molestadas por las dobles barras"???)
    Dar palos de ciego:"Hacer algo sin estar seguro de cómo se hace o sin poder prever las consecuencias".
    Pues este par de palos de ciego lo tenían claro...debe ser el amor, que es ciego también.



    25.01.2009 / 19:58h.
  • JEPERJEPERURE AY
    "visiblemente ciegos" y "falso estéreo perfecto y diferenciado como las grabaciones de los Beatles".....muy bueno. ¿Has ido últimamente a algún taller de escritura?
    26.01.2009 / 09:17h.
  • 4Colors • [  web  ] [  e-mail  ]
    No, nunca he hecho ningún taller
    // jugar con los significados contradictorios de las palabras me gusta tanto como una buena palabra malsonante //
    26.01.2009 / 12:31h.
  • Ari • [  web  ]
    CACA CULO PEDO PIS

    ale, ya tienes pa una manuela.
    27.01.2009 / 16:44h.
  • Emep • [  e-mail  ]
    yo no entiendo de palabras malsonantes, pero Ari, esas muy buenas no parecen :-)

    (aish, seguro que me arrepiento de haber puesto este comentario)
    27.01.2009 / 19:10h.
  • Antonio • [  web  ] [  e-mail  ]
    Nunca había pensado eso yo de la chica del anuncio.

    ;-)
    28.01.2009 / 15:50h.
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