Jueves, 8 de julio de 2010 • 00:16h.
no quiero macarrones
// con lo fácil que parece cocinarlos y no siempre me tropiezo con unos con los que se me caiga la baba, ponga los ojos en blanco y visite, aunque sea momentáneamente, el paraíso //
pensé: «me casaría con la mujer que me hiciera los macarrones como a mi me gustan»
// casarme? el puto calor me está ablandando el cerebro? //
Puesto que las dos únicas mujeres con las que he coincidido que hicieran la delicia de mi estómago a base de platos de macarrones fueron la primera y la última de todas mis ex suegras
// por suerte, hay cosas que los hijos no heredan //
he replanteado semejante estupidez
// no es que haya pensado alguna vez en casarme con mis suegras, nada más lejos de mis intenciones... me refiero al simple hecho de casarme //
Fús! Fús! Fús!
No, querido
// querido, soy yo y a veces me hablo //
evita caer en la trampa de que te compren por el estómago con unos canutillos de pasta bien aderezados,
// más bien cerdos, de camionero, de bar de carretera como les llamo //
aprende a cocinarlos tú mismo
// empieza a dejar de ser un desastre en la cocina //
y así evitarás alguna qué otra decisión difícil de tomar no vaya a ser que acabes aborreciéndolos
// durante el aprendizaje, evitaré los macarrones de cualquiera //


