Viernes, 30 de julio de 2010 • 21:16h.
un paso, saltito... un paso, saltito...
He querido comprarme unos zapatos
// unas chanclas para ser más exactos //
y he buscado por varias tiendas en el centro de Barcelona
// en las ciudades, el centro nunca es el centro de verdad... si hicieran lo mismo con las dianas, no venderían ninguna por defectuosas //
hasta que he dado con una suela y un par de tiras
// algún día deberían hacer solo una suela que se pegue a la planta //
En casi todas las zapaterías
// las que he visitado //
tienen estantes repletos de zapatos del pie derecho al alcance del consumidor, por lo que te pruebas el modelo y si te gusta, te diriges al interior y pides el izquierdo para completar el par
// un funcionamiento de lo más simple //
Tras probármelas
// uy, qué chulas... uy, qué bien me sientan //
he ido hacia el mostrador a por mi pie izquierdo
// guiño cinéfilo que le da un toque cultural a esta nota //
«No está...
// juas! //
...ni el 40 ni el 41»
// juas! juas! //
Cómo que no están ?
Efectivamente.
La tienda poseía un 40 y un 41 del pie derecho
// los de fuera //
por lo que solo me da por pensar dos cosas: que un imbécil acabó comprando un par de chanclas del pie izquierdo y de distintos números
// menudas filigranas las vendedoras! //
o que llegaron dos tullidos y se fueron con sendas chanclas a mitad de precio
// para qué te vas a quedar con dos si solo necesitas una? //
La verdad es que también pienso en una tercera posibilidad
// que las vendedoras son unas inútiles //
pero no pienso escribirla
// lo que pienso no es cosa vuestra //
Ante la posibilidad y facilidad de robar un buen montón de pies derechos
// por todas las zapaterías de la calle //
no estaría mal montarme en el dólar vendiéndolos por internet a los tullidos de ese pie ya que, por lo visto, tienen más dificultad en andar e ir de compras
// si es que, a veces, juraría que no soy rico porque no me sale de las pelotas //
// unas chanclas para ser más exactos //
y he buscado por varias tiendas en el centro de Barcelona
// en las ciudades, el centro nunca es el centro de verdad... si hicieran lo mismo con las dianas, no venderían ninguna por defectuosas //
hasta que he dado con una suela y un par de tiras
// algún día deberían hacer solo una suela que se pegue a la planta //
En casi todas las zapaterías
// las que he visitado //
tienen estantes repletos de zapatos del pie derecho al alcance del consumidor, por lo que te pruebas el modelo y si te gusta, te diriges al interior y pides el izquierdo para completar el par
// un funcionamiento de lo más simple //
Tras probármelas
// uy, qué chulas... uy, qué bien me sientan //
he ido hacia el mostrador a por mi pie izquierdo
// guiño cinéfilo que le da un toque cultural a esta nota //
«No está...
// juas! //
...ni el 40 ni el 41»
// juas! juas! //
Cómo que no están ?
Efectivamente.
La tienda poseía un 40 y un 41 del pie derecho
// los de fuera //
por lo que solo me da por pensar dos cosas: que un imbécil acabó comprando un par de chanclas del pie izquierdo y de distintos números
// menudas filigranas las vendedoras! //
o que llegaron dos tullidos y se fueron con sendas chanclas a mitad de precio
// para qué te vas a quedar con dos si solo necesitas una? //
La verdad es que también pienso en una tercera posibilidad
// que las vendedoras son unas inútiles //
pero no pienso escribirla
// lo que pienso no es cosa vuestra //
Ante la posibilidad y facilidad de robar un buen montón de pies derechos
// por todas las zapaterías de la calle //
no estaría mal montarme en el dólar vendiéndolos por internet a los tullidos de ese pie ya que, por lo visto, tienen más dificultad en andar e ir de compras
// si es que, a veces, juraría que no soy rico porque no me sale de las pelotas //
Grapados como: Intento ser razonable
Tags: moda dinero consumo barcelona
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